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La lectura por placer como inversión en salud.

En una época en la que las pantallas captan cada vez más la atención de la gente, científicos de la Universidad de Cambridge recuerdan un hábito antiguo y muy sencillo. En una revisión publicada el 15 de septiembre de 2026 en una prestigiosa revista de psiquiatría, ellos concluyen que leer por placer está relacionado con una mejor salud mental, una mayor empatía y un menor riesgo de demencia. El texto lo firman la profesora Barbara Sahakian y Christelle Langley del departamento de psiquiatría. Con ellas colaboró Vicki Perrin, directora de la organización benéfica de la reina Camila, que promueve la lectura.

Los datos sobre los niños y los adolescentes son especialmente convincentes. En un estudio con más de 10.000 jóvenes, los que habían empezado pronto a leer por placer mostraron más tarde una mejor atención, una mejor memoria y unas funciones ejecutivas más sólidas, como la planificación y el autocontrol. Ellos también tenían mejores resultados en la escuela, menos dificultades psicológicas y un estilo de vida más sano, con más sueño y menos tiempo frente a las pantallas. Precisamente por eso preocupa el dato de que la lectura por placer entre los niños y los jóvenes esté en su nivel más bajo registrado. El descenso es más pronunciado entre los chicos y entre los niños de familias con menores ingresos.

En los adultos la lectura actúa sobre todo como un antídoto contra el estrés. Según un estudio de 2024, encargado por la misma organización, apenas cinco minutos de lectura de ficción pueden reducir el estrés hasta en un 20 por ciento. Las encuestas citadas en la revisión muestran que más adultos recurren a un libro que a una copa de vino cuando necesitan consuelo. La lectura de ficción desarrolla también la empatía, porque el lector se sumerge en los pensamientos y los sentimientos de los personajes.

Para las personas mayores la revisión ofrece hallazgos igual de importantes. En un estudio con más de 5.500 personas mayores de 55 años, las que leían con regularidad desarrollaron con mucha menos frecuencia deterioro cognitivo a lo largo de cinco años. Además, leer periódicos, revistas y libros está relacionado con un 33 por ciento menos de riesgo de alzhéimer. Asimismo, las imágenes del cerebro muestran que en los lectores las áreas responsables del lenguaje, del aprendizaje y del control de las emociones tienen un volumen mayor.

Sin embargo, estos resultados deben interpretarse con cautela. La mayoría de los estudios muestra una asociación, no necesariamente causa y efecto. Es posible que las personas que leen más tengan también una mejor educación, más tiempo libre o hábitos más saludables, lo que también las protege de las enfermedades. Por otro lado, la revisión reúne pruebas de distintas edades y métodos, desde los seguimientos a largo plazo hasta imágenes del cerebro, que apuntan en la misma dirección.

Las conclusiones aparecen en el año que Inglaterra ha declarado Año Nacional de la Lectura. La campaña, que dirigen el Ministerio de Educación y una organización nacional de alfabetización, quiere presentar de nuevo la lectura como diversión, no como obligación. Según Langley, los niños se implican más en la lectura cuando reciben contenidos que realmente los entretienen, incluidos cómics y novelas gráficas. Los autores destacan asimismo los grupos de lectura, que ofrecen también compañía además del beneficio de la propia lectura, y así reducen el riesgo de soledad.

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