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El Niño récord anuncia un 2027 aún más cálido.

El mar en la parte ecuatorial del océano Pacífico está más cálido que nunca desde que existen mediciones por satélite. Según un análisis del portal británico Carbon Brief, el 21 de septiembre la anomalía en la zona clave de medición cerca del ecuador alcanzó 3,11 grados Celsius. Con ello se superó el récord anterior, establecido en noviembre de 2015, durante uno de los episodios más fuertes de El Niño jamás registrados. Las mediciones las realiza la agencia estadounidense NOAA, y las siguen también los servicios meteorológicos de todo el mundo. Ya en julio y a principios de agosto el agua bajo la superficie en algunos puntos estaba hasta 8 grados más caliente que la media.

El Niño es un fenómeno natural que se produce cada dos a siete años. Cuando los alisios sobre el ecuador se debilitan, el agua cálida de la parte occidental del océano Pacífico fluye hacia las costas de América del Sur. El cambio en la temperatura del océano reorganiza la circulación atmosférica y desplaza los cinturones de lluvia en todo el planeta. El nombre, que en español significa niño, se lo dieron los pescadores peruanos, porque el calentamiento solía comenzar hacia Navidad. El fenómeno opuesto, en el que el agua en la misma zona del océano se enfría, se llama La Niña, es decir la niña.

Los pronósticos indican que el pico todavía está por llegar. Los modelos prevén que en noviembre o diciembre la anomalía podría alcanzar unos 4 grados, lo que sería un nivel sin precedentes. La mayoría de los modelos prevé que El Niño seguirá siendo muy fuerte durante todo el invierno. Por primera vez la Organización Meteorológica Mundial emitió un pronóstico con una certeza de casi el cien por cien: El Niño durará al menos hasta febrero de 2027. El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó que El Niño se está convirtiendo en un gigante ante nuestros ojos. La directora de la organización, Celeste Saulo, subrayó que un fenómeno excepcional exige una preparación excepcional.

Las consecuencias ya son visibles en varios continentes. En Indonesia, donde El Niño trae tiempo seco, arden extensas superficies forestales. En el océano Atlántico, en cambio, la temporada de huracanes es notablemente más tranquila de lo habitual, porque El Niño refuerza los vientos en altura, que desbaratan las tormentas ya en su origen. Para California y para el sur de Estados Unidos los pronósticos dan mayores probabilidades de un invierno más húmedo. Los expertos advierten también del riesgo para las cosechas en algunas de las regiones agrícolas más importantes, donde las sequías y las inundaciones pueden reducir los rendimientos.

El Niño también eleva temporalmente la temperatura global, pero con un retraso de varios meses. Para el período de septiembre a noviembre la Organización Meteorológica Mundial prevé temperaturas superiores a la media en casi toda la superficie terrestre. Por eso los climatólogos prevén que 2026 será el año más cálido o el segundo más cálido de la historia de las mediciones. Pero el verdadero golpe llegará en 2027, que podría ser aún más cálido.

La diferencia fundamental respecto a 1997 y 2015 radica en el hecho de que esta vez El Niño se desarrolla en un mundo ya calentado. La oscilación natural se suma ahora al calentamiento que provocan los gases de efecto invernadero de los combustibles fósiles. Por eso cada nuevo gran El Niño parte de un nivel más alto y bate nuevos récords con más facilidad.

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