¿Cómo luchan los bancos centrales contra la inflación?
En 2022 la inflación en la eurozona alcanzó un nivel récord de más del diez por ciento. La comida, la electricidad y la calefacción de repente se volvieron mucho más caras. Algo parecido ocurrió también en Estados Unidos, donde la inflación alcanzó su nivel más alto desde principios de los años ochenta. Pero ¿por qué subieron los precios tan rápido?
Durante la pandemia, las fábricas y los puertos funcionaban con interrupciones, así que muchos productos escaseaban. Cuando más tarde la economía se abrió de nuevo, la gente quería comprar mucho, pero la oferta no podía satisfacer la demanda. Luego llegó la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. Los precios del gas y del petróleo se dispararon, y eso encareció el transporte y la producción de casi todo.
La tarea de los bancos centrales es mantener los precios estables. El Banco Central Europeo en Fráncfort y la Reserva Federal estadounidense tienen el mismo objetivo: una inflación de alrededor del dos por ciento anual. Su instrumento más importante es el tipo de interés oficial. Este es el tipo de interés al que los bancos comerciales pueden pedir prestado dinero al banco central. Cuando el banco central sube el tipo de interés, los créditos se vuelven más caros y la gente gasta menos. Las empresas también invierten menos, así que la demanda cae, y con ella la presión sobre los precios.
Sin embargo, los bancos centrales esperaron mucho tiempo, porque pensaban que la alta inflación sería solo temporal. No fue hasta 2022 cuando empezaron a subir con fuerza los tipos de interés. La Reserva Federal subió su tipo de interés oficial a más del cinco por ciento, y el BCE al cuatro por ciento. Con el tiempo, las medidas funcionaron y la inflación en la eurozona bajó gradualmente hasta alrededor del dos por ciento. Ya en 2024 el BCE empezó a bajar de nuevo los tipos, y poco después lo hizo también la Reserva Federal.
Para la gente corriente, los cambios en los tipos de interés tienen consecuencias directas. Quien quería comprar un piso a crédito de repente tuvo que pagar cuotas mensuales mucho más altas. Los ahorradores, en cambio, por fin recibían de nuevo intereses por su dinero en el banco. Los hogares con bajos ingresos fueron especialmente afectados por las subidas de precios, porque ellos gastan la mayor parte de su dinero en comida y energía. Los economistas siguen advirtiendo de que nuevas crisis y aranceles podrían volver a hacer subir los precios.